A título de conclusiones provisionales de un trabajo publicado en 1935 bajo el titulado «Nuevas ideas sobre cerámica aragonesa», quedó sentado, como deducción natural, lo siguiente:
1.° La cerámica de reflejo metálico -según testimonio no desmentido del geógrafo árabe Idrisi- se hizo en Calatayud en la segunda mitad del siglo XII, quizá inmediatamente después de haber sido importada a España la técnica de fabricar loza vidriada.
2.° Los restos de cerámica -también de reflejo metálico- recogidos por nosotros en las capas inferiores de las escombreras viejas de las alfarerías de Muel, tienen dibu jos ornamentales semejantes a los de algunas piezas que se consideran fabricadas en Calatayud en los primeros tiempos de la industria, de cuyo parecido puede deducirse que la de Muel fué contemporánea de aquélla o a lo sumo poco posterior.
3.° Todos los fragmentos de cerámica encontrados en las escombreras viejas de Muel presentan detalles de técnica característicos, que sirven para diferenciarla de las cerámicas de otras regiones españolas.
4.° Cuantas variedades de azulejos se descubrieron en las escombreras de Muel se ven aplicadas en muros y campanarios de nuestras construcciones mudéjares, en capillas de iglesias, de estilos y épocas distintos, y en los palacios renacentistas, siendo sus características, en técnica y defectos, idénticas.
5.° Como en Aragón hubo ceramistas musulmanes, mudéjares, moriscos y cristianos, sin solución de continuidad, y de las diversas fases de la industria quedaron pruebas en las escombreras o testares de Muel, podía admitirse como cierto y en términos generales, que cuanta cerámica arcaica se ve en Aragón -hecha excepción de la de aliceres de la Seo de Zaragoza- fué obra de sus ceramistas, cuya representación típica, por más duradera, es Muel.